SOBREPROTECCIÓN, ¿POR QUÉ LO HAGO?


Todas las personas hemos sido criados de diversas formas; nuestros padres fueron nuestra primera guía, otros tal vez fuimos abandonados, sobreprotegidos, oprimidos, demandantes o súper flexibles, y esto originó tanto el temor como el control para sobreprotegernos.


Retomaremos algunos puntos de la pedagoga Rosa Barocio además de otras referencias. Al sobreproteger, conjuntamos otras acciones, actitudes, situaciones y posturas como el control, por ejemplo, básico para que todo sea correcto, según nuestras creencias, y evitar errores o resultados malos hacia nuestros seres queridos (como si fuéramos todo poderosos y tuviéramos la única verdad).


Anteponemos nuestros intereses y necesidades a las de otros (hijos, jóvenes, hermanos, parientes). Por ejemplo: cuando le dejamos al niño o niña que se vista sólo y al ver que se tarda o no lo hace adecuadamente, inmediatamente mejor lo vestimos nosotros. Esto también sucede si no puede comer solo, nos desespera que ensucie, su lentitud o que no sepa utilizar los cubiertos.


Otra creencia es que la sobreprotección es amor incondicional. Para muestra el siguiente escenario: lavarle y guardarle la ropa adultos o prepararle sus alimentos, así evita responsabilizarse de él porque sabe que tiene un cuidador.



También se piensa que la sobreprotección da sentido a la vida de una persona, es decir cuidar a otro me permite ser alguien, realizarme, vivir a través del otro por lo que me dedico a cuidado de los hijos, esposo, hermanos, madres y demás. Con tal actitud, saturamos de miedo y de inseguridades al ser querido, el “cuidador” sin vida independiente está en todo.


Para ejemplificar esto, un hijo que no vive sin la aprobación de la madre o padre en todos sus actos oun adulto que no emprende el vuelo de independencia por seguir al cuidado de la madre o padre.


Uno más, la sobre protección por miedo. Normalmente tenemos miedo a que el ser querido fracase, sufra, sea lastimado, perder a los hijos o que se vayan para siempre. Cuando un hijo, hermano o primo siempre será nuestro “chiquito” o pequeñín”, tomamos decisiones por él o ella.


A esto hay que sumarle que como sobreprotectores tenemos un insano juicio o pensamientos irracionales que acompañan o justifican los actos de sobreprotección como:

  • No puede sólo necesita ayuda siempre.

  • Si no estoy yo, ¿cómo va a hacer las cosas? Está acostumbrado o acostumbrada a cosa buenas y que todo se le dé.

  • Es torpe, miedoso, inseguro, me necesita.

  • Tiene mal carácter porque me necesita, si estoy ahí ella o él mejora y fluye.

  • No puede relacionarse sólo, siempre lo apartan, me necesita para aconsejarlo.

  • Me encanta que me pida ayuda, amo atenderlo o atenderla.

  • Estoy pendiente de sus necesidades e itnereses, hasta llego a contestar por él o ella

  • Para que esté atento le provoco inseguridades como “fíjate o te van a robar la bolsa, cuídala bien”.

  • Siempre lo justifico, no me gusta que hablen mal de él o ella.

  • Siento agobio, ansiedad y preocupación si no se dónde esté o qué hace.


Podemos seguir con una lista infinita de pensamientos, acciones, e insanos juicios que son generados para crear sobreprotección que finalmente es una relación tóxica y poco sana como ya te diste cuenta.


No existen manuales de cómo relacionarse exitosamente y si apegos malsanos, pero sí existe el apoyo de un terapeuta, grupos de codependencia o relaciones toxicas de 12 pasos para ir cambiar esos patrones conductuales. Recuerda en cambio comienza contigo.


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Muchas gracias por leerme, bendiciones y sean felices.

Dra. en Educación Zaquille Dagdug Martínez

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