Indiferencia Social

INDIFERENCIA: EL MAL DE MUNDO ACTUAL


Actualmente vivimos un ritmo acelerado no sólo en la Ciudad de México sino también en varios estados de la República Mexicana en incluso en otras partes del mundo. Nos enfrentamos a circunstancias tales como la prisa, la inseguridad, la irritabilidad, el descontento, y otros entre estos existe uno muy dañino: la indiferencia.Ser inmunes a las situaciones cotidianas de la vida, un estado de neutralidad, de no sentir ni hacer caso a nada; estamos frente a uno de los peores virus y malestares del mundo.

Lamentablemente, hoy las personas nos estamos volviendo inmunes a todo, lo que se convierte en un tipo de anestesia que nos afecta a todos.

La indiferencia crece en los adultos, adolescentes y niños con rapidez; proviene de ese vacío de la vida moderna. Hemos creado una normalidad en el no sentir mediante el ensimismamiento con juegos electrónicos, evadimos al sentido de pertenencia y al compromiso social para provocar una sensación de soledad dentro de un hogar sin darle importancia a lo que nos rodea sin estar ni involucrase socialmente

He escuchado y leído –últimamente– que los suicidios infantiles han aumentado. Lo más terrible es que un niño se quita la vida por ser indiferente ante el saber vivir la vida misma, llenarse de vacío y neutralidad, es una tragedia que pocos notan.

Estoy segura de que muchos de nosotros hemos sido testigos de varias situaciones como un asalto o extorción a alguien en un cajero automático, ver cómo a alguien se le escapa una mascota y corre tras de ella; se descompone un coche mientras alguien detiene el cofre abierto; en estos ejemplos sólo observamos, quizá comentamos a quien nos acompaña, pero no hacemos nada para apoyar realmente. Tenemos varias justificaciones para no ayudar al otro: ¿y si me hace daño el ratero o me asalta a mí también?, ¿Qué tal que me muerde el perro por intentar agarrarlo?, y un sinfín de argumentos.

Sin embargo, hay algo que se puede poner en práctica si no quieres involucrarte de manera directa, tal vez puedellamar a una patrulla, al 911 o comentarlo en ese momento con alguien para pedir el apoyo.

Otro ejemplo de indiferencia sucede cuando vivimos en desarrollos urbanizados que no ayudan demasiado a la hora de interactuar con los vecinos que no conocemos, nada de “Buenos días” o simplemente compartir una sonrisa y lo mismo sucede en la oficina, escuelas e incluso en lugares públicos. Podemos estar en una reunión familiar, de amigos, o conocidos, en la fila del supermercado, quizá en la sala de espera del doctor, en la fila del cine y siempre tecleando en el celular sin mirar a nadie, pareciera que evitamos intercambiar una sonrisa, un hola hasta un comentario. Hemos olvido tanto el verdadero sentido de las relaciones como lo importante que es el otro, nos llenamos de la práctica de la indiferencia, de ausencia para evitar estar presente de frialdad, desapego, “nada nos importa o interesa”.

Sólo nos ocupamos de nosotros, de nuestro egoísmo, la mayoría de las cosas nos da igual su existencia, aislamos nuestras emociones y valores éticos, llenándonos de valores estéticos como el tener cosas materiales y lujos, vernos bien, ser populares en las redes, o sea, yo, yo, yo y más yo.

¿Qué podemos hacer para considerar al otro y a mímismo, para estar presente en el día a día conmigo y con el otro?

Es sencillo, acércate más y poco a poco a las personas, deja tu celular y guardarlo un momento, visualiza a quien tienes a tu alrededor, sonríele al de a lado, dile “buenos días” al policía, al intendente, a tus hermanos, a tu familia, a tus amigos, también agradece los servicios que hacen quienes están a tu lado (dile a la persona de intendencia “Gracias por limpiar para que tener un espacio agradable”, pon atención al de enfrente de ti en la fila del supermercado y lanza un elogio a alguien, si ves a alguien en apuros o puedes ayudar a alguien hazlo, ten pensamientos positivos, ten redes de apoyo y se tú una red de apoyo para otro, practica el platicar con las personas y escucharlas, en pocas palabras “involúcrate en el vivir”.

Recuerda que cuando tu inicias el cambio todo cambia y desencadenas el efecto dominó, así que ¡atrévete!

Aquí estoy para escucharte , escríbeme qué te pareció el artículo y qué otras ideas tienes para combatir la indiferencia, espero tus comentarios sobre el tema..

Muchas gracias por leer el artículo, bendiciones y sé feliz.

Dra en Educación Zaquille Dagdug Martínez


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