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Nada consume más rápidamente a un hombre que la pasión del resentimiento” – Friedrich Nietzsche (1844-1900), filósofo alemán.



El resentimiento, a veces llamado también rencor o reconcomio, es un sentimiento de desagrado o disgusto que se le profesa a alguien por considerarlo responsable (directo o indirecto) de algún daño, dolor u ofensa sufrido en el pasado. Esta sensación de malestar puede variar en intensidad, ya sea como una molestia pasajera o como una animadversión permanente, dependiendo de la subjetividad del agraviado y de la seriedad del daño que le fue hecho.

El término “resentimiento” tiene raíces latinas, es una palabra formada fundamentalmente por las voces re– (prefijo latino de repetición o intensidad) y el verbo sentire (“sentir”), por lo que puede entenderse como “volver a sentir lo vivido”. Es decir, que una persona resentida experimenta en el presente el daño o la ofensa sufridos, como si acabaran de ocurrir; dicho de otro modo, no puede o no quiere dejar en el pasado lo ocurrido.

Las causas del resentimiento, sin embargo, pueden ser muy diferentes, dependiendo de cada quién y de los eventos sufridos. Incluso se puede estar resentido no con alguien específico y particular, sino con un cierto tipo de gente o una clase social, por considerarlas responsables de los propios sufrimientos. Esto último se conoce como resentimiento social.

El resentimiento puede engendrar diferentes consecuencias, entre las que se destaca la imposibilidad de empatizar con la persona por la cual se siente rencor, al punto tal de alegrarse por sus desgracias o sufrimientos. Asimismo, el resentimiento puede dar paso a emociones más intensas, como el odio o la ira, que pueden a su vez desembocar en venganzas y hechos violentos.


Diferencia entre rencor y resentimiento

En términos generales, el rencor y el resentimiento son exactamente lo mismo. Se pueden usar ambas palabras como sinónimas. Sin embargo, es común que se les distinga a través de ciertos matices de intensidad, que hacen del rencor un sentimiento más grave, fruto de guardar un resentimiento durante mucho tiempo. De hecho, si se busca “rencor” en el diccionario de la lengua, es común verlo definido como “un gran resentimiento”.

Esto parece reflejado en el origen del término “rencor”, proveniente del latín rancor, un derivado del verbo rancescere (“enranciar”) o rancidus (“rancio”). Esta palabra fue empleada por primera vez por el poeta latino Tito Lucrecio (c. 99-55 a. C.), quien la usó como metáfora para referirse a los resentimientos que, de tan añejos, acaban adquiriendo un mal olor, como los alimentos rancios. Visto así, el “rencor” es, literalmente, un rancio resentimiento.

Características de una persona resentida

Las personas resentidas, en general, se muestran ofendidas, adoloridas o rabiosas ante un hecho del pasado, al cual pueden volver con suma facilidad, como si acabara de ocurrir. Prueba de esto es que, si se les pide una explicación, al relatar el daño sufrido volverán a dar señales físicas y actitudinales de rabia o indignación. Esto se debe a que se trata de una herida que no ha podido sanar, y el resentimiento es el síntoma más evidente de ello.

Además, es común que las personas resentidas anhelen cierta reparación, a menudo en forma de disculpas o, cuando se obtiene por la propia mano, de venganza. Así, causarle daño a la persona por la cual se siente resentimiento es comprendido como una forma subjetiva de justicia, aun cuando no lo sea. Asimismo, el afecto, el compañerismo y la fraternidad respecto a quien considera su agresor suelen estar imposibilitadas para el resentido.

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